"El postmodernismo es frecuentemente entendido en oposición al modernismo, como un movimiento correctivo que viene después - 'post' - del modernismo. Como señala Derrida, 'si el modernismo se distingue por buscar la dominación absoluta, entonces el postmodernismo podría ser la realización o la experiencia de su fin, el fin del plan de dominación'. No todos, sin embargo, aceptan esta distinción temporal entre modernismo y postmodernismo. Jürgen Habermas, por ejemplo, critica el prefijo 'post' por ser no sólo engañoso en su 'rechazo' al pasado, sino además débil al fallar en darle un nombre al presente. Mientras tanto, para Jean-François Lyotard, cuya obra La condición postmoderna continúa siento un trabajo fundamental de la teoría postmoderna, lo postmoderno es precisamente parte de lo moderno. Equivale a un momento de recuperación dentro de un proceso cíclico que lleva a constantes nuevos modernismos.

El postmodernismo tiene una variedad de manifestaciones en sus variados contextos culturales. Críticos como Hal Foster han detectado dos sesgos aparentemente contradictorios en el postmodernismo; uno de reacción que repudia al modernismo y celebra el status quo; y un postmodernismo de resistencia que intenta continuar el proyecto del modernismo, al tiempo que lo somete a una re-evaluación crítica. Claramente el postmodernismo, no menos que el modernismo, es un término que desafía una definición fácil. Podemos comenzar, sin embargo, retando la limitada apropiación del término de Charles Jencks para referirse a un estilo arquitectónico popular en desarrollos comerciales en la década de 1980, que se basa fuertemente en motivaciones históricas. Más bien, quisiéramos enfocarnos en los procesos de mercantilización que apuntalaron a esta arquitectura comercial, y suscribirnos en vez a la definición del término de Fredric Jameson, más sofisticada, que lo enlaza necesariamente con las condiciones culturales de la sociedad capitalista tardía."

Leach, Neil (ed.) (1997) Rethinking Architecture. London: Routledge. p 198.